Este lenguaje tan rico y tan variado, es marcado a veces por pautas, siendo estas las que una y otra vez se erigen, solo para ser derribadas por más y más palabras escritas en símbolos, que lo mismo pueden evocar alegría, tristeza… incluso iluminar, así, sin más…
El último domingo de marzo y para clausurar la 12ª edición del Eurojazz, desde Orleans, Francia, Minuit Guibolles.
Un sonido gutural quiebra la atmosfera cálida, grave, sonora… se le suman unos steel drums, luego las percusiones, luego los apuntes del contrabajo (estos dos últimos, integrantes de Dites 34 ), y por si esto no fuera suficiente para poner de manifiesto la fete , un acordeón… y después una gaita.
El sonido de Minuit Guibolles posee no solo el lenguaje sui generis que la música ofrece por si sola, sino que además, cuenta historias, las escribe en ese momento, pero también, logra transportar a lugares tan remotos que bien podrían pertenecer al inicio de los tiempos o al mismísimo fin de su computo, así de versátiles pueden sonar en un solo compas.
Pero no se confundan, no es esto lo que les hace tan buenos, no, es la oportunidad que ofrecen de ver, contar, escuchar y vivir la vida en cada nota, sea con los sonidos más eclécticos, sea con los más simples… Pascal Seixas (contrabajo y bajo eléctrico), Adrien Chennebault (percusiones y voz), Rémi Decker (gaita y flautas), Florian Slatche (steel drums y percusiones) y Laurent Derache (acordeón) reventaron las Áreas Verdes de la Escuela Superior de Música en el Cenart, pero también, en un sentido tal vez muy ingenuo, por esta la última combinación de “notas” literarias: la cambiaron…
Fotos: Eduardo Banda Olivares
CARPE DIEM
